jueves, 28 de abril de 2016

Samurai

Esta ilustración requiere una contextualización casi biográfica:

Suelo decir que me he pasado 15 años sin dibujar aunque no es estrictamente cierto, en ese periodo recuerdo haber hecho al menos un par de ilustraciones. La primera, la portada para un número de la revista del Círculo Andaluz de Tebeos, fue uno de mis primerísimos intentos de coloreado digital sin otra herramienta que el ratón. Por esa época las tabletas de dibujo empezaban a ser asequibles así que poco después me compre una por unos 30 euros pero cuando la probé descubrí que no era tan fácil de manejar como esperaba así que acabó olvidada en un armario unos cuantos años. De ahí saltamos a la última vez que me quedé en paro, pasa el tiempo y empiezo a convencerme de que esta vez es la definitiva y ya no voy a volver a encontrar trabajo en la vida así que “de perdidos al río” igual va siendo hora de recuperar viejas aficiones.

Querer dibujar después de tantos años sin hacerlo fue como intentar correr un maratón después de años de sedentarismo pero como no tenía nada mejor que hacer, en lugar de dejarlo decidí cambiar de estrategia. En mis “años laborales” había perdido el hábito de pasar horas delante de la mesa de dibujo pero había adquirido el de hacerlo delante de la pantalla del ordenador así que intentar aprender a manejar la tableta me pareció una buena forma de ir haciendo mano. Busqué algún dibujo que pudiera colorear y ahí es donde entra la segunda de las dos ilustraciones de las que hablaba al principio. Era un dibujo a lápiz para un compañero de trabajo que usé para ir experimentando. Generalmente lo que hacía en una sesión lo deshacía en la siguiente y esas sesiones eran muy, muy esporádicas así que se extendieron como un par de años pero a lo tonto, a lo tonto sí que fui haciendo mano y cuando Laintxo me ofreció colaborar con su comic “Un día de Luna…” me animé a volver a dibujar.

Esta ilustración nunca estuvo terminada pero la he “parcheado” un poco para este blog. No mucho, porque para mí la gracia la tiene lo raro, a veces absurdo del coloreado. Es el tipo de resultado que se obtiene con muy poca habilidad pero metiendo muchas horas.


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