Muchas veces he comentado con amigos y en este blog lo que me cuesta acabar una página, y no porque sea lento dibujando (puede que un poco) sino porque corrijo constantemente. A veces me obsesiono con una viñeta y me paso una semana redibujándola cometiendo una y otra vez los mismos errores, a veces me tiro un mes con la misma página, y solo hablo de los lápices.
Me había propuesto dibujar este comic de seguido y dejar las correcciones para una segunda fase en la que, además, ya tendría un beneficioso distanciamiento hacia las páginas. Y, hasta ahora lo había conseguido parcialmente, mediante el procedimiento de esconder cada página que terminaba. Si no ves la página no ves los fallos.
Pero he llegado a una parte en la que quería mantener cierto racor así que tenía que tener delante las páginas precedentes y he acabado, una vez más, atrapado en una interminable espiral de correcciones que, en realidad, tampoco corregían mucho porque ráramente se aprende a dibujar de un día para otro. Llega un momento que el papel ya no soporta más goma de borrar y tengo que redibujar la viñeta en otro papel y acabo con un montón de versiones y pego la que más me convence sobre la antigua pero despues me doy cuenta que la nueva es casi peor que la antigua y empiezo de nuevo... Y, por fin, he terminado esta secuencia y ya he podido esconder las páginas.
Y lo que queda es algo como esto que sí, aún tengo que corregir.
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